Hola a todos,
después de unos días de inactividad bloguera (demasiados quizá), me decido a hacer el primer post del año 2010; hace tiempo que quería utilizar uno de mis chistes favoritos (aunque no sea muy gracioso, la verdad), que me contó hace años atrás mi mentor y actual socio en la aventura a la que me he adherido recientemente:
Profesora: Jaimito, rápido, cuánto suma dos más dos?!?
Jaimito: CINCO!!
Profesora: Muy mal, Jaimito
Jaimito: pero qué quería usted?.... rapidez, o exactitud?
Los que trabajamos vendiendo horas de nuestro trabajo, sabemos perfectamente la moraleja del chiste: no se puede vender (ni comprar) duros a peseta.
Pero además, cuando se compra una peseta, hay que dar una peseta... por mucho que nos duela nuestro ego profesional, muchas veces tenemos que amoldar nuestro trabajo a las exigencias o esperanzas del Cliente, entendiendo sus motivaciones y expectativas; y sobre todo, las cosas hay que hablarlas antes: es decir, si un cliente quiere un Seiscientos, hay que dejarle claro que no va a recibir un Mercedes, y hay que intentar, en la medida de lo posible, fabricar un seiscientos.
Ser un profesional de cualquier sector es entender ésta premisa y utilizarla, tanto externa, como internamente.
Al fin y al cabo, todo producto debe estar en consonancia con su precio, y a su vez con las expectativas del cliente; si no manejamos todas éstas variables anticipada y coherentemente, es previsible encontrar malos entendidos e incidencias, ya sean internas, o externas, o no?, o, vosotros qué pensáis?
Gracias por leerme, anímate a completar el post y déjame cualquier comentario!
Saludos,
Pepe Moral



